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El intérprete habla, el traductor escribe.

Si estás trabajando con documentos escritos, necesitas un traductor. Si deseas comunicarte directamente con otras personas que no hablan tu idioma, entonces necesitas un intérprete.

De momento, no. Las traducciones son únicamente válidas en su versión impresa debidamente sellada, certificada y firmada. 

En todo caso, el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación está estudiando la cuestión.

Incluso dentro del sector se utilizan estos dos términos de forma confusa. Nosotros hacemos la siguiente distinción:

- Revisión: Se revisa y corrige la traducción cotejándola con su original, frase a frase. Aplicable a traducciones.

- Corrección: Se revisa y corrige el texto sin compararlo con el original. Normalmente se realiza a textos originales.

Las traducciones se cobran por palabra... del documento original. Esta es la medida generalmente aceptada y usada en el sector, aunque hay quienes cobran por palabra traducida, e incluso por página. Pero esa es otra historia.

Excepción: La traducción literaria juega otra liga y suele cobrarse por página.

 

 

 

La legalización es un acto administrativo por el que se otorga validez a un documento público, comprobando la autenticidad de la firma y la calidad del firmante.

En lo concerniente a las traducciones juradas, las legalizaciones solo podrían ser necesarias (no siempre se exige) cuando la traducción jurada va a entregarse fuera de España, ya que, dentro de España, las traducciones juradas realizadas por traductores del MAEC son válidas por sí mismas y no necesitan ninguna garantía adicional.

Puedes obtener la legalización de la traducción jurada mediante cita previa en el MAEC (https://sede.maec.gob.es/pagina/index/directorio/citaprevia) o por la vía notarial. 

Únicamente cuando la traducción jurada, si ha sido firmada por un traductor jurado del MAEC, se va a entregar en el extranjero.

La legalización funciona como garantía sobre la autoridad del firmante de la traducción jurada (el traductor jurado), ya que en el país extranjero pueden no reconocer la figura de traductor jurado del MAEC.

 

Como casi todo en la vida, depende de muchos factores. Como seguro que buscas una referencia numérica, podemos decirte que el ritmo de traducción promedio es de 2500 palabras por día* y traductor.

Está claro que hay traductores y textos que permiten una velocidad de hasta 4000 palabras/día, pero también es cierto que algunos textos densos y complejos no permiten al traductor experimentado entregar más de 1500 palabras.

*Por día entendemos 8 horas de trabajo.

No. Solo cuando en destino así se solicita, por lo que siempre es mejor preguntar al destinatario de las traducciones.

Aunque las traducciones juradas firmadas por traductores jurados del MAEC (Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de España) en principio solo son válidas en España, en muchos países también se aceptan.

Cuando en el país de destino no aceptan la traducción jurada, entonces sí es necesaria una garantía adicional que certifique la firma y la autoridad del traductor jurado del MAEC. Esto se consigue mediante una legalización.

Sí, siempre que el organismo que pide la traducción jurada no se oponga.

Se pueden hacer traducciones juradas de un fragmento de un texto, un capítulo de un libro, etc., siempre que el original quede debidamente identificado, y se añada una nota en la que se indique dicha circunstancia.

Sin embargo, tenemos que tener en cuenta qué exige el organismo que pide la traducción, ya que es este el que decidirá si acepta la traducción jurada parcial o no. Por eso, antes de traducir, mejor preguntar a quien pide las traducciones.

No.

Los traductores jurados pueden fijar libremente los honorarios que deban percibir por sus actuaciones.

No.

Los traductores jurados no tienen autoridad ni capacidad legal para decidir sobre la falsedad o autenticidad de los documentos originales.

No.

Las traducciones juradas realizadas por traductores jurados del MAEC no requieren ninguna legalización ni certificación adicional, ya que la firma del traductor y su certificación oficial son suficientes por sí mismas para surtir efectos legales en España. 

Depende.

Generalmente, en España solo es válida para ser presentada ante un organismo de la Administración española, la traducción realizada por:

  • un traductor jurado del MAEC,
  • por una Representación diplomática o consular española en el extranjero (que deberá ser legalizada posteriormente por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación para ser presentada ante la Administración en España),
  • por la Representación diplomática o consular en España del país que ha expedido el documento (que deberá ser legalizadas posteriormente por el Ministerio de Asuntos y de Cooperación para ser presentada ante la Administración en España).

En el caso de traducciones locales, para que una traducción extranjera pueda surtir efectos en España, tiene que estar debidamente legalizada o apostillada por vía diplomática o, en el caso de los Estados parte del Convenio de la Haya de 1961, rubricada con la Apostilla de la Haya.

Los títulos de traductor jurado del MAEC son siempre para la traducción desde español a otra lengua o al contrario. Siempre debe estar presente el idioma español.

¿Alternativas?

  • Traducción puente: jurada de catalán a español, y luego de español a inglés (esta opción hay que confirmarla antes con el destinatario de la traducción jurada).
  • Traducciones oficiales por traductores del país destino (consultar FAQ).

Depende de cada caso. Veamos las opciones:

  • Traducción jurada realizada por un traductor jurado del MAEC. Por nuestra experiencia, no suele haber ningún problema, pero lo mejor es consultar al organismo o la empresa que pide la traducción si esta opción es válida.
  • Cuando dicho organismo o empresa no acepta la traducción jurada del MAEC, solo nos quedan estas opciones:
    • Traducción realizada por un traductor miembro del Chartered Institute of Linguists (CIOL) o del Institute of Translation and Interpreting (ITI), el cual debe añadir una certificación a la traducción.
    • Traducción realizada por una agencia de traducción registrada en la Association of Translation Companies (ATC).

En LCP Translatis ofrecemos ambas opciones.

Reino Unido no cuenta con un sistema de traductores "jurados" acreditados por un organismo en particular, como lo entendemos en España.

Por ello, las instituciones de Reino Unido exigen que las traducciones estén certificadas (certified translations). Para ello, las traducciones deben realizarse por traductores miembros del Chartered Institute of Linguists (CIOL), del Institute of Translation and Interpreting (ITI), quienes deben añadir su certificación profesional a la traducción. En el caso de realizarlas una agencia de traducción, dicha agencia debe estar registrada en la Association of Translation Companies (ATC).

Aunque esta certificación en sí misma no le otorga ningún carácter legal a la traducción, sí sirve para identificar al traductor y sus credenciales.

Entonces, ¿qué puedes hacer? Haz clic aquí.

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